martes, 15 de julio de 2008

Atolito con el dedo


There is a can of chinga tu madre on the table. Serve yourself.

(Hay una lata de chinga tu madre en la mesa. Sírvete)

--Cruzito; Blood in, blood out.

 

Como quizá se haya escuchado, en este país está la carrera por la siempre metafórica silla presidencial. Así que, mientras la siempre en recesión economía fumanchuítica impide comprar “un seis” de Bud Light (lo cual obliga a beber un vino blanco Valley of the Moon que sabe demasiado a uvas podridas, aunque los enólogos digan que no es tan malo), Fu-Manchú se encuentra en la tele con un evento de la National Association of Latino Elected and appointed Officials (mejor lo dejamos en NALEO) al cual fueron invitados John McCain y Barack Obama.

Como algunos de mis amigos imaginarios sabrán, las preferencias de quien escribe estaban con Hillary Clinton, en especial porque los negros suelen ser racistas (más o menos del modo en que los mexicanos suelen ser transas, las mujeres ojaldras, etc, etc). Pero al final la candidatura demócrata fue para Obama, y en este curioso juego político bipolar de los gringos, con él se encuentran las aspiraciones de la izquierda. Claro que, en los Estados Unidos, se habla de “la izquierda” sólo porque “la derecha” se le asigna al Partido Republicano, no por una verdadera diferencia de aspiraciones u orientación. Pero, por supuesto, los latinos solemos ser mucho más radicales en lo que respecta a la política. No me imagino a un presidente mexicano buscando la reelección o ganando con frases como “Es la economía, idiota”.

Retornando de la digresión, estaba el presidente de la NALEO anunciando a los dos oradores de la noche, McCain y Obama, en ese orden. Desde luego, esta vez no iba yo a contar con la ventaja del Closed Captioning, así que posiblemente algunas de mis ideas estén más erradas de lo normal debido a errores de traducción más graves de lo normal. Pero continuemos mientras este vinito me pone como marinero español a punto de descubrir (la godblesseada) América.

El primer orador (¿o qué? ¿esperaba mi imaginario lector un debate?) fue John McCain. De lo primero que dijo, es que lamentaba que en lugar de debate hubiera ponencias. Debería de ir a México, donde seguramente agradecería lo contrario, es decir, que no hubiera debates. Aclaro que, en México, se le llama “debate” a un duelo donde las armas son, para cada contendiente, un ventilador industrial apuntando a los candidatos en punta y cubetas de 20 litros de mierda.

Después de unos minutos del discurso patriotero estándar sobre la guerra en Irak y demás, McCain hace una de esas promesas de campaña que sólo pueden hacerse en países donde comer en un restaurante buffet cuesta una hora de salario mínimo: se le ocurrió ofrecer 300 millones de dólares a la persona o grupo que invente la primera batería para auto que rinda 200 millas sin tener que recargarse. El muy sesudo equipo de McCain descubre ahora que los huevos de EU están en manos árabes, y aquí otro punto patriotero: Estados Unidos debe recuperar su lugar como líder mundial recuperando su independencia energética. Y habla de generar energía eólica (una de las más populares, debo decir), energía de mareas, energía nuclear.

Evidentemente, la carrera por la transición energética comenzó hace algún tiempo aquí. En este momento la tecnología de los autos híbridos tiene bastantes anuncios en la tele. Y McCain se sube al carro de lo inevitable para llevar agua a su molino, como si la teoría de la conspiración no indicara que el problema de la transición de combustibles ya ha sido resuelto.

Pero es bonito ver cómo en este país siempre le echan confeti a su desmadre. Y en el colmo del cinismo, dice que los proyectos de ley deberían aprobarse por su propio mérito y no por haber convencido a un miembro poderoso del Congreso. ¿Pus no que querían democracia? Claro que los llamados “Padres Fundadores” (Washington, Jefferson y toda esa manadilla que algunos dicen eran masones) no mencionan la palabra “democracia” en toda la Carta Magna gringa. Quizá porque, como decía Washington, “la democracia es el imperio de la turba” (iracunda, desearíamos).

Obama inició su discurso con un grito de “¡Sí se puede!”. Aparentemente, el fantasma ese temible del populismo no es conocido aquí. Entre basura y basura ofrece condonar hasta mil dólares de impuestos a cada familia, para que empiecen a sentir los beneficios de la recuperación económica siendo los primeros en sentir los problemas. Populismo, anyone? En el paroxismo de su apoteosis (o en el pendejismo de su neurosis, no se puede estar seguro) hace el extraordinario ofrecimiento de ser “el campeón de la comunidad latina” (WTF?!).

Según se ve, este carnal es un gran aficionado de la bravuconería y la demagogia. Salvo la mejor opinión de mis… bueno, salvo alguna mejor opinión, diríase que “Gringos, he aquí su Calderón”. Efectivamente, me asustó el parecido. Bravucón, hablador y populista. Una fórmula ganadora. Ciertamente, para los ultraizquierdistas el triunfo de cualquier negro en las elecciones de Noviembre sería un paso contra la discriminación. Pero Fu-Manchú sí discrimina, y cree que pan y circo (y siendo el pan más caro, queda puro circo) es una fórmula ganadora que no debería serlo. Lo vimos en México cuando un pueblo enajenado por las habladas de Felipe Calderón se ganó un presidente que, sencillamente, nunca ha estado a la altura de su boca. Por tanto, esperemos que a los gringos no les pase lo que a nosotros con quien, aparentemente, será el primer presidente gringo negro de su historia.

Y finalmente, lo que todos esperarían en un evento patrocinado por latinos: el tema de la migración. Tanto uno como el otro dijeron cosas MUY parecidas. “Este es un país de migrantes, pero también de leyes”. Mientras que McCain dice que “los 12 millones de ilegales que están aquí también son hijos de Dios” (¿en serio? ¿de verdad? ¿no me engaña? ¿cómo le caerá eso a los ilegales hindúes?), Obama sencillamente los llama “americanos” que no han podido “alcanzar el sueño americano” (¿en serio? ¿de verdad? ¿no me engaña? ¿cómo le caerá eso a los ilegales europeos que desean alcanzar el sueño europeo de fornicar con dos o más putas parisienses en un cuarto con vista al Arco del Triunfo?). Por querer quedar bien sólo con unos quedan mal con todos, o bien por querer quedar bien con todos quedan mal con todos. Ya no se puede estar seguro de cómo interpretar discursos tan interesantes, y tan interesados.

Pero compromisos en firme, claro que los hicieron los dos: dar los primeros pasos para una reforma migratoria integral en los primeros 100 días de su régimen (incluso escribir “Reforma Migratoria Integral” en un papel es un primer paso, ¿no?), multas y regularización. Pero eso sí, reforzando la seguridad fronteriza. Y claro, sin mencionar los pasos que proponen para alcanzar la regularización. Obama garantiza la ciudadanía, primero para los residentes legales y luego (haciendo énfasis en que se tardará más) para los ilegales. Pero tanto él como McCain omiten la pregunta que, además, ninguno de los asistentes les hizo: ¿qué contendrá su iniciativa de ley? Sólo podemos pensar que nos venden, los dos, atole con el dedo.

La verdad es que los migrantes mexicanos aquí en EU somos, en promedio, la misma borregada que somos en México, con la diferencia de que no podemos votar. Por eso es que frente a mexicanos en particular, y latinos en general, tiene arraigo un candidato que no tiene con la raza nada en común que yo pueda ver. Y cuando, producto de la fornicación y lujuria, los migrantes hayan cocinado unos cuantos millones de ciudadanos estadounidenses, les enseñarán a elegir sus candidatos de la manera en que escogen su música (que proyecte poder y dinero: los mexicanos en Vancouver se dividen entre el hip-hop, con putísimas negrísimas con traserísimos y tipos criminalísimos y malvadísimos, y la música sierreña o los corridos, que son igual pero sin negras), en que escogen sus vehículos (que proyecten poder y dinero: troquísimas perrísimas): algo que les permita, que les condone, ser bravucones, aunque les cueste todo su dinero.

Política convertida en juego de imagen, diríase. Aunque… ¿ha sido otra cosa? Se sabe que en Roma, el asunto político dependía de que la propaganda llegase a las masas (“Oye, we, estos juegos gladiatorios están de poca madre” “Sí, we. Deberíamos decir que el Julio César sí es un dios para que los siga haciendo”. Lo pondría en latín, pero a lo mejor no se entendía bien). 2000 años y el negocio no cambia. Curiosamente, todo político que yo conozca siempre promete lo mismo: cambio. Chale.

Fu-Manchú

Los Siete Bosques de Vancouver

14 de Julio de 2008, 02:11 am

 

PD: Mejor voy a ver la Liga de la Justicia Ilimitada (¡JUAR, JUAR, JUAR!). Este vinito sí está medio tóxico…

Sin novedad

This is it? This is what I broke my back for?

--Tony Montana, Scarface

 

Por primera vez en un buen rato, Fu-Manchú presiona las teclas de (lamentablemente) una computadora con una chela al lado. Esta cosa insiste en subrayar todas las palabras en rojo, hace un calor de los mil demonios, e inspira una hueva comalesca (de Comala) estirar la mano para apretar el botoncito del control remoto del aire acondicionado. El problema se encuentra parcialmente resuelto porque el muy primitivo Micro$oft Works tiene la opción de activar el diccionario en español. Por lo demás, todo sigue igual.

 

Como sabrás, único lector, el Anciano Maestro de las Siete Montañas de Tláhuac se ha unido al frenesí migrante que cunde por todo México. Claro que, siendo semilegal, la historia del cruce quizá resulte menos edificante, chusca o divertida para ti de lo que podrías esperar, y más de un tipo tan anodino como quien escribe, pero así son las cosas.

 

El incidente personal más digno de citar es, quizá, que como dijo Morpheus: “todos se caen la primera vez”. Así pues, imagínate a Fu-Manchú, con cara de malo, descendiendo rápidamente de una camioneta del Holiday Inn en la estación de autobuses de Matamoros, no en el puente que conduce a gringolandia. Un episodio tan hilarante que seguro pronto lo escucharé aquí, transformado por las artes del rumor y la distancia en un chiste de gallegos que emigran a… mmm… España ya es parte de la Unión Europea… mmm… sí, ¡un gallego que emigra a los Estados Unidos!

 

Bueno, luego de compartir un secreto tan bochornoso, prosigamos. La migración ilegal, luego de hablar con veteranos de varias fronteras, parece ser en general menos trágica de lo que nos quieren vender los políticos, o Televisa. Así es, aunque a los ultraizquierdistas les parezca blasfemia. No se pueden negar las muertes de migrantes a manos de policías, minutemen o a causa de la naturaleza por las rutas por las que suelen pasarlos. La pérdida de una sola vida es inaceptable.

 

No obstante, debe tenerse presente que son excepciones. Nadie va a evitar la frontera sólo porque López Dóriga, Felipe Calderón o la señora de las quesadillas le dicen que seguramente morirá (y, matemáticamente, lo más seguro es que NO muera). Los migrantes con quienes he podido platicar no se ocupan de las tragedias que, al final, no les han sucedido a ellos. Se preocupan de que en sus casas hace falta dinero. No ven nada trágico ni siquiera en separarse de su familia. La distancia, tanto como los problemas, tanto como la frontera, son asuntos menores para ellos; en promedio piensan más en cómo mejorará la situación de los que dejan atrás que en los peligros que correrán.

 

Y claro, una vez que se encuentra uno del otro lado de la frontera, las cosas son distintas de como suelen imaginarse. Este país, con todo y que maneja una mayor abundancia, y es más limpio, y un largo etcétera, le produce a Fu-Manchú la impresión de estar prendido con alfileres. Quizá sea porque todo se siente superficial, prefabricado, homogéneo. Quizá ese es el precio que paga una sociedad dominada por el poder corporativo. Por eso México me parece tan lejano, por eso se le extraña tanto.

 

La churrigueresca versión mexicana de Pedro Navaja pasa en la tele, una escena en la calzada de Tlalpan. Mientras tanto, afuera algunos chamacos aún queman cohetes de los que les quedaron de ayer (4 de julio). Y todo resulta igualmente ajeno. Las carreteras enormes, los aeropuertos, los 6-pack de Bud Light de a $4.28, las casas de madera (aunque éstas no se agrietan con el aire). Aquí no hay los tacos del pinche Cuñao, o el muchacho del café. Todo es en serie: en todos los negocios te sonríen igual, todos te preguntan “How can I help you?” del mismo modo.

 

Lo rico aquí, como en todas partes, son los detalles. El Jesús que no suelta el balón ni a mentadas de madre; el José y sus múltiples novias gringas que, además, son todas decentes. El Denyon, gringo viejo, que aprendió a decir “mucho platos” como al cuarto intento; el Brandon, gringo joven, que suelta gritos como de Pato Lucas cuando entra en chinga al refrigerador buscando no sé qué madres.

 

Aquí, todo el mundo desea trabajar como negro. Pero no me malentiendas, lector, no se trata de ponerse una joda trabajando. El asunto es que los negros están sobreconsentidos y a causa de ello prácticamente no se esfuerzan lo más mínimo en el trabajo. La conciencia sucia de la discriminación les ha ganado ese privilegio, supongo. Otro detalle: Shon, un negro de la India, escucha canciones en hindi que, según me explica, dicen cosas como “le pateo los huevos a mi suegro, ja ja; le pateo el culo a mi suegra, ja ja”. Por supuesto, esa canción será pronto publicada en este espacio.

 

Parqueadero, yarda, carne asada, lonche, morritilla, “se mira”, música sierreña, “comida mexicana” (¡JA!, eso no califica como comida mexicana más que para quien no la conoce), biles (no “bilés”), trocas, el 5, el 35, el 205, la soda, el papayón (Papa John’s). Queremos aprender inglés para que los gringos no nos hagan pendejos, y los gringos quieren aprender español para que nosotros no los pendejeemos. Chale.

 

Pronto Fu-Manchú extenderá en el suelo su itacate con cosillas de los Estados Unidos. Mientras tanto, sépase que las siete maldiciones de Fu-Manchú caen sobre aquella persona a quien le he escrito dos correos desde este país y no ha contestado. Asimismo, sépase que aquí hay demasiados árboles, que no he estrellado mi carricoche, y que el final de Pedro Navaja es decididamente anticlimático. Otra Bud Light se acaba, y es hora de guardar este archivo.

 

Fu-Manchú

Los Siete Bosques de Vancouver

6 de julio de 2008, 10:21 pm

domingo, 20 de abril de 2008

Paso de mas al norteeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!!!!!!

Pues si. Efectivamente, como mi metaforico unico lector sabra, el plan original era llegar a Vancouver, WA, ASAP. Y finalmente, parece que hoy lunes 21 sera el gran dia en que por fin pueda hallarme en esa ciudad mapachera. Y tambien, claro, en que sepa si mas al norte hace mas frio. Quede testimonio de mi gran gratitud para don Agapito de la Cruz, quien "out of the blue" me ofrecio su ayuda y su hogar, sin restricciones, durante el tiempo que he estado en estos Siete Valles de Austin, TX. Y una visita guiada que incluyo la (para mi) tan gringa carne asada en un parque la tarde del ultimo domingo que habre pasado aqui. Y claro, a su familia: su esposa Laura (perpetradora de un guiso llamado "estofado", con gallina y aceitunas, bastante sabroso), su hija Clarissa (temprana fan de Fu-Manchu, o McClane, o sencillamente yo, quien de repente le hallaba gracia a mis payasadas), su hijo Diego (un nino bastante movido, futuro seguidor de Mana y su exito "Compartir os labios"), y su bebe, de quien, por ser de madrugada, no logro recordar el nombre, pero quien es ciudadano gringo y cuyo destino aun no puede suponerse.

 

Y claro, a todos quienes conoci por aca y me dieron confianza, historias para contar, y le quitaron un poco lo tetrico a este arribo a los Estados Unidos. No se si la Migra se atrevera a rebotarme del aeropuerto de Houston, o no. Pero al menos ya conoci el gabacho un poco mas gracias a un amigo que alguna afortunada casualidad o un plan con mana (de manosidad) de algo que planea todo por debajo del agua o por arriba de nosotros, puso en mi camino. Me averguenza un poco que no podre dejar mas testimonio de mi gratitud que mi numero de telefono y mi direccion de correo electronico; espero que me reivindique, aunque sea un poco, el trabajo duro, como me lo puso de ejemplo quien llego a Vancouver mucho antes que yo, y como lo he visto en la casa de mi nuevo amigo.

 

Gracias.

 

Juan.

 

Los Siete Valles de Austin, TX

Anytown, America

21 de abril de 2008, 12:25 am.

 

PD: Ni acentos, ni la "n" con la rayita onduladita arriba. Espero que pronto podre adquirir una PC para seguir sumido en el extasis de la comunicacion.

domingo, 13 de abril de 2008

Aqui ando!!!!

Pues si, aqui ando. Un cuate que conoci en Matamoros me hace el paro de tenerme en su casa en Austin hasta el proximo lunes, cuando pueda conseguir mi numero del seguro social gringo. De alguna manera, es como solian contarme, que del otro lado no falta quien te ayude. Mi agradecimiento a don Agapito de la Cruz por darme casa ahora que los dolares que saque de Mexico comienzan a escasear. Ya comentare sobre Matamoros, donde Rigo ya no es factor, y sobre los teclados en ingles, donde no encuentro el acento. Saludos desde el gabacho!

 

Fu-Manchu

Los Siete Valles de Austin, TX

Anytown, America

13 de abril de 2008, 1 31 pm.

lunes, 7 de abril de 2008

Paso del norteeeeeee!!!!

A orillas del Río Bravo/hay una linda región...

con un puelito que llevo/muy dentro del corazón...

Mi Matamoros querido/nunca te podré olvidar

--Rigo Tovar, Mi Matamoros querido

 

Y ya. Esta será probablemente la última que escriba aquí en un ratillo. Las próximas, espero, serán enviadas desde el arquetípico "Otro lado". Efectivamente, dejo esta entrega para el único lector sobreviviente. Como algún allegado personal habrá sabido, el día de hoy me pongo en camino a los Estados Unidos. Así que hoy no habrá tantas protestas.

 

O quizá sí... guarros en el altar de la Basílica de Guadalupe, y en los accesos a la visita al ayate de Juan Diego, quien en la imagen oficial parece más español que mis cojones, sin contar con los comerciantes establecidos en el sótano, atrio, frente al altar, etc, etc (será que quieren obtener la prueba irrefutable de la existencia de Cristo cuando éste baje a correrlos a patadas de la casa de su madre, porque la de su Padre sigue más o menos libre de comerciantes).

 

Eso ya no importa. A las 10:30pm arranca mi camión Elite con rumbo a la tierra de Rigo. No puede ser tan malo, dado que, según es fama, Rigo es amor, y siendo él un producto de Matamoros, no queda más que esperar una ciudad paradisíaca. En cualquier caso, mejor que Agua Prieta.

 

Espero, lector, que en próximas ocasiones leerás estas sartas de necedades firmadas desde las Siete Montañas de Vancouver, WA. O Anytown, America, como prefieras recordarlo. Y aquí nos veremos en un rato, para ir a ponernos muuuuuuuuuuuuy mal con algo mejor que mezcal.

 

Fu-Manchú.

Las Siete Montañas de Tláhuac.

7 de Abril de 2008, 07:23pm.

martes, 25 de marzo de 2008

Memoria de mis mentiras (no sé si tristes)

... los mentirosos tienen que tener, ante todo, muy buena memoria...

--Malena Lete, entrada de blog "La Mentira"

 

Mi memoria, señor, es como vaciadero de basuras...

--Ireneo Funes, según Jorge Luis Borges en "Funes el Memorioso"

 

Hay pocas maneras de explicar con sencillez (al menos Fu-Manchú conoce pocas) el concepto de "relatividad". Uno de mis favoritos lo encuentro en cómo ve la gente a la gente. En efecto, el que algunas personas me agarren de escucha me ha servido para ver las opiniones tan distintas que pueden llegar a tenerse de una misma persona: puta, apretada, mamona, "buena onda" (lo que sea que signifique), etc., etc., etc.

 

La razón de comenzar una entrada como esta es sencilla: sólo por hoy, Fu-Manchú considerará un poco de sus motivaciones personales. En parte, quizá, para sacar algo de la basura en el desván. Claro que, al único lector de este espacio (el otro murió a consecuencia de una mordedura de aguacate: estaba mordiendo unos tacos de chicharrón con aguacate y guacamole mientras leía la entrada "Hoy no hablo yo", lo cual le provocó un incontenible ataque de ira que, combinado con las conocidas propiedades asesinas del fruto de marras, lo mató de un torzón fulminante) podría despertarle su curiosidad el hecho de que Fu-Manchú hable de sí mismo. Aunque también podría valerle una soberana madre.

 

Quizá, pensándolo bien, tendría más pinta de ajuste de cuentas o algo así. Antes que comenzar por el principio, que por cierto se encuentra al principio de líneas cuyo principio no se ve (como esos inacabables tubos de vapor que se pierden en las sombras en Alien), quizá lo conveniente sea comenzar por lo inmediato. Cuando entré a mi última carrera, vi a demasiada gente. Me relacioné con muy pocos, y de ellos, escogí a algunos para crearles una imagen de mí. Las razones son variadas, pero entre las principales está el considerar los posibles puntos en común.

 

El único fracaso, si se puede decir tal, llegó de la dirección menos esperada. Al menos, no se esperaba entonces. Resulta que alguna persona me pareció interesante por el ardor de sus opiniones, por su actitud en general. Claro que compartir desprecios no es, ni mucho menos, una condición suficiente para una amistad, pero uno siempre considera que la gente es más o menos de lo que en realidad es. En principio, consideré oportuno "apagar el firewall" y dejar que esta persona me conociera un poco mejor. Entonces me di cuenta de que tal era capaz de usar las cosas que se le daban como armas arrojadizas.

 

Una cosa que me ha llamado la atención es que siempre he sido un mentiroso. Así, decidí hacerle saber a esta persona cosas falsas sobre mí, sólo para saber hasta qué punto su falta de tacto superaba el concepto común de discreción, o de honor. Pues bien, resultó que en una discusión especialmente álgida, abandonó la lógica y, como dice en el muy divertido "Diccionario de Falacias", se puso a lanzar falacias "Ad hominem". Esto es, en lugar de responder a un argumento, se dedicó a lanzar insultos y descalificaciones personales. Puesto en un contexto más amplio, comencé a notar un patrón: efectivamente, es una persona que gusta mucho de hacer observaciones personales, personalísimas: usualmente usa una voz más "golpeada" (lo que sea que ello signifique) para hacer mofa de quien fuere. Y no sólo eso, siempre es para remarcar la inferioridad de quien fuere con respecto a lo que sea, amén de machacarlo una y otra vez.

 

Especialmente, es curioso su desprecio hacia lo que llama "capitalismo". En algún bar, se quejaba al menos tres veces de "la cerveza más cara que me he tomado" (la contradicción de quien se queja de todo). Alguna vez esta persona me mandó al demonio. Así que decidí mentir y pedir disculpas, darle la razón para ver si podía caer más bajo, puesto que no aceptaría más razonamientos. Y, como los emperadores romanos, accedió graciosamente a conceder la disculpa. Pero eso sí, exigió que abandonara mis sarcasmos y groserías. Accedí a ello, midiendo con cuidado, puesto que expresiones en apariencia inocentes le parecían sarcásticas. Pues bien, el resultado era el esperable: esta persona no dejó de mandar hacia mí los sarcasmos y groserías que no toleraba para sí.

 

Y, en el colmo del cinismo, algo reciente. En una plática, una respuesta basada en algo que salió de su propio teclado le pareció una imperdonable burla. He revisado el texto con gente que no conoce a la persona, y que sabe cosas sobre el lenguaje más avanzadas que yo, y siguen sin encontrar la burla o el insulto. Será porque para alguien tan mentiroso como yo, cada palabra es un pie en un campo minado: pocas cosas se dicen sin pensar. Y, cuando iba a preguntar el por qué de la reacción, se me pidió que abandonara mis discursos "sesudos" (ignoro si se decía peyorativamente, pero no conozco a nadie que le guste que lo callen con un calificativo).

 

Y la conclusión: en una borrachera reciente, esa persona fue invitada. Decidí sondear el terreno para ver si algo había cambiado (siempre espero más de todos), pero no. Pedí disculpas a sabiendas de que no me correspondía, y primero recibí una reafirmación de mis defectos y luego una forzada aceptación. Más adelante, cuando estaba aburridísimo y quería irme, las personas reunidas no consideraban conveniente que me fuera. Pero yo quería irme e insistí en ello, aunque sin dar explicaciones. Eso llevó a la persona en cuestión a deducir, quizá sobre la base de mucha TV o mucho Cuauhtémoc Sánchez (son igual de malos), que todo lo hacía yo por necesidad de atención. Eso es de llamar la atención en una persona que gritaba a voz en cuello en las canciones de mariachis. Claro que no iba a perder el tiempo explicando que, en mi caso, es más necesidad de aprobación, lo cual no implica buscar la atención de todos.

 

En ese punto, me di cuenta: creé una imagen de sometimiento que no había calculado. Pero, también, me di cuenta que no había en esa persona cosas suficientes para entablar una amistad. Y eso molesta. Así que sólo le di la razón, nada más para que no siguiera cavilando, y armé más mentiras para salir pronto de ahí. Además, aunque resulte difícil de creer, me gusta caminar de madrugada. Y hacerlo borracho siempre es una experiencia interesante. El punto principal de esto, era sacar mi molestia con esa persona. Me acusaba de irreflexivo, y no reflexionaba. Me acusaba de impulsivo, y obedecía al impulso. Me acusaba de grosero, y me trataba con groserías. Hace poco he decidido que no tengo necesidad de la aprobación de gente así. Y aquí se acaba el modo de escritura neutro, usado para proteger su identidad.

 

Lo que sí haré, y pronto, es pedirle una disculpa a quien puso la casa para la borrachera. Y cooperar con el vidrio de la mesa roto. Aunque no recuerdo bien, estoy casi seguro de que tuve algo que ver. Y claro, será una disculpa sincera, tanto por el vidrio, como por la mentira que tuve que aventar con tal de que me dejaran salir. Creo que de alguna manera la ofendí, aunque la historia que inventé en el momento fue muy buena. Y claro, hubo al menos una sorpresa agradable: descubrir que M y J son personas más interesantes de lo que había supuesto. En el caso de M, me parece que tiene más talento de lo que cree. En el caso de J, me parece que tiene más talento del que yo creía. Ahora sí estamos hablando. Y claro que trataré de dejar de mentir, y de ser tan orgulloso que no les acepto ni su ayuda.

 

Y bueno, ya. Estemos tranquilos. Este estilo de escritura, medio impersonal hablando de cosas personales, no se me da. Pero si quieres quitarte el mal sabor de boca de este horripilante escrito, lector, te haré una sugerencia. Un libro que habla sobre gente mucho más mentirosa que yo, para que al menos me veas con alguna benevolencia. Sólo podía ser un libro de agentes secretos, británicos además: "El peregrino secreto", de John LeCarré. Lo bonito de ese libro es que, como en mi vida, como en la tuya, como en la de todos, hay mentiras que se recuerdan por tantos años que llegan a parecer verdades. Y también enseñan que el mentiroso menos hábil es el que se cree las propias.

 

Fu-Manchú

Locación X, D.F.

25 de Marzo de 2008, 01:04 am.

lunes, 17 de marzo de 2008

¡Dalí!

¡Dalí! ¿Dónde infiernos andarás metido? Te lo pregunto porque, en estos días, nadie está exento de pisotear tu ilustre memoria y la del ilustre movimiento del cual fuiste parte. En efecto, en este país que alguna vez habrás oído mencionar, todos abusamos de la palabra "surrealismo". Tú mismo dijiste alguna vez que "nunca volveré a un país que es más surrealista que mis pinturas", en referencia a México.

 

Según me explican en alguna oscura enciclopedia, "surrealismo" viene del francés, y significa "por encima" del realismo. Me pregunto si eso puede aplicar a un país como México. Si uno se pone medio científico (un tema que seguro no es muy del agrado de mucha gente), estando suspendidos en el ilusorio medio de la nada no podemos hablar de "arriba" y "abajo". Más sencillo: si no sabemos ni dónde estamos ni hacia dónde vamos, podemos hablar de que subimos cuando en realidad vamos para abajo, como el agua en cierta carretera de Colima.

 

Tú mismo, Dalí, hablabas del surrealismo de una república (mi maestro de Física en Secundaria, Chávez, decía que era la "Res Pública". Claro que, como todo idiota abogado debería saber, "Res" significa "cosa" o "asunto", cosa que no sabía entonces. Si algún indigno practicante de esa carrera lo duda, reclámele a Umberto Eco, quien me lo enseñó) que en realidad no lo poseía. En efecto, algunos pintores o escultores como tú o Carrington o Varo pretendieron fijar imágenes de sueño, imágenes que violan sin ensalivar la lógica normal. Sin embargo, tú y yo sabemos que las cosas que hacen que a México le llamen surrealista obedecen a una lógica bien clara: son consecuencia del clasismo, del racismo, y tantos y tantos ismos que no mencionaré, pero que constituyen sólo una apariencia bastante distante de lo surreal.

 

Por todo lo dicho, lo consideran "por encima" de la realidad aún sin saber dónde está esa elusiva "realidad". Bien podríamos estar por debajo. Claro que hablar de "subrealidad" me es inalcanzable, al menos por ahora. Pero quizá podamos ponerlo de esta manera. Si para los surrealistas el sueño era algo que no pertenecía a la realidad cotidiana, entonces propongamos el "subrealismo" como otra cosa ajena a la realidad cotidiana, pero de un grado inferior. ¿Por qué inferior? Mientras que al sueño la realidad le vale madres, las cosas "subreales" pretenderían ser reales (o surreales). ¿Mucho enredijo?

 

Sí, en este ejercicio satírico pongámoslo de esta manera: Algo "subreal" por excelencia serían las telenovelas. En efecto, tenemos adefesios como "Central de Abastos" o "Alma de hierro" (¿se llama así?). Quien haya andado por la Central de Abastos, o que al menos haya sido lo suficientemente pobre para no comer un día o comer arroz cocido con palomas de la Iglesia, sabe que en el barrio está cabrón para que haya gente bonita o para que haya perdón o para que alguien sea razonable. No es imposible, pero es difícil. Estas telenovelas pretenden "retratar" la realidad. Aunque lo cierto es que la vida no es tan sencilla o despreocupada en esos sitios como lo pintan en la tele.  Y la mayoría estamos bastante feos. En ese sentido, el más real es Daddy Yankee: está feo como barro de adolescente y no manifiesta grandes pretensiones. Y lo surreal, claro, sería un güey de trajecito empujando un diablo cargado de billetes a lo largo de un cielo hecho de diamantes, con una cara a la vez hermosa y arquetípicamente terrible. Es el ejemplo más claro que se me viene a la mente para explicarte, Dalí, por qué México como generalidad no es surreal. Y me imagino que habrás pelado los ojotes que siempre solías pelar en las fotos.

 

No obstante, aunque en lo general México no es surrealista, hay detalles que marcadamente lo parecen. Quizá el que más me ha gustado de esta semana es uno que te va a dejar, mi estimado Chavita, con el ojo surrealistamente cuadrado. ¿Conoces a los "emos"? Supuestamente, la idea émica se podría resumir en "everything is fucked, everybody sucks (including me)". Pues bien, aquí también hay punks. Y entonces, resulta que los emos, sacando fuerzas de flaqueza y levantándose de su postración vital, deciden manifestarse para defender su derecho a existir (claro que, asumiéndose desmadrados por todos, exigen el respeto a una libertad que se apoya en la ley... raro, ¿no? Surrealista, casi diríase).

 

Y los punks, que se consideran una suerte de "anti-anti", pus se aparecen para desmadrarlos por la justificación que gustes: por validar al Estado represor al exigirle libertad, por ser tan intolerablemente estúpidos, etc. Y comienza la madriza. Los emos repartiendo madrazos desde lo más hondo de su herido (¿por qué?) corazón y los punks repartiendo catorrazos desde lo más profundo de sus mohicanas (o sus calvas artificiales). Y la policía llega marchando y los otros quieren seguir peleando y, cuando van a empezar los macanazos, ¡chin!

 

Unos y otros voltean con desconcierto hacia la estación del Metro Insurgentes, donde unos címbalos y tambores (aparentemente sin orden ni concierto) suenan en las manos de unos calvos surgidos de las entrañas de la Tierra (quien lea esto dirá que soy un obsesionado del sexo). Así es: un pretendido grupo de choque del Hare Krishna llega a meter paz (que no "¡paz!" como onomatopeya) entre policías, emos, punketos y alguno que otro colado que sólo anduviera por allí por el mero placer de la trifulca. Y no me vas a creer, pinche Chava, ¡funcionó! Funcionó tan bien que, para mantener ese clima de anonadada paz y desconcertada cordialidad, las autoridades permitieron que a punks y a emos se los tragara la Tierra gratuitamente: permitieron la entrada gratuita al metro de la bola de barrabravas. Eso sí, primero una facción y después la otra. ¡Hare, Hare!

 

Así es, Dalí. ¿Dónde andarás? Tus ojos clínicos (no explicaré esa fina ironía) estarían deleitados captando detalles en México. En los detalles está el Diablo, y créeme, si hay algún surrealismo en México, se escapa a lo que viste desde esa cima a la que te llevó tu arte. Pero el poco que hay, es riquísimo. ¿Cómo le habrías llamado a tal cuadro? Ni pinche idea. Pero igual y hubiera terminado siendo algo como "Punks, emos y policías perseguidos por el Hare Krishna surgido del inframundo". Nel, eso parece casi encabezado de nota de la sección policiaca o de película de luchadores. Y ya no hablemos de un lugar llamado "Dada X" (¡!), donde hasta cadenero tienen en la entrada, o del reino del revés, donde nada el pájaro y vuela el pez, etc...

 

Y antes de que alguien diga que copio al güey del "Epistolario", diré que esto no es propiamente una carta. Estoy platicando con Dalí.

 

Fu-Manchú

Las Siete Montañas de Tláhuac.

17 de Marzo de 2008, 01:26 am.

 

PD: Mis mejores saludos para mi amigo Ian Soriano, a quien felicito ante la próxima publicación de su nuevo libro, y agradeciéndole de nuevo el gran honor de haberme invitado a prologarlo. ¡Buen desmadre, mi buen Ian!